LA INSURECCIÓN DE LOS COMUNEROS: un ejemplo de lucha
Por: Arturo Stevenson.
Por causa de la conmemoración del bicentenario de la independencia en nuestro país, se ha despertado un gran interés por adelantar investigaciones sobre los hechos que marcaron este crucial suceso; sin embargo, se hallan una gran variedad de interpretaciones que evidencian una repetición del mismo discurso histórico que se plantea en las escuelas, universidades y a nivel de instituciones oficiales, éste busca almacenar en la memoria de los lectores datos superficiales, sin vinculación con el presente y reducido al ámbito de sus intereses políticos, los cuales se comprimen a un recuento de los acontecimientos sin una perspectiva crítica y al margen de las contradicciones sociales y sus luchas.
Las investigaciones históricas deben ser la herramienta que permita interpretar nuestro presente sobre la base de conocer el pasado, desentrañando los errores anteriores para no cometerlos en nuestros días. Pueden brindar claros ejemplos que describen situaciones, que aunque pasadas, tienen un estrecho vínculo con hechos que se vivencian al corriente. Este conocimiento juega un papel esencial en la formación de sujetos históricos y políticos, capaces de cimentar una visión crítica y reflexiva acorde con las necesidades que las actuales condiciones imponen. Lo referimos como una necesidad para que el lector no tome la historia como algo ajeno a su existencia, sino que cree conciencia de que todo lo acontecido en el pasado, directamente, ha sido el causante de su presente; a su vez, que es parte fundamental para la transformación de la misma, en síntesis, que se sienta parte activa de la historia.
Por consiguiente y entrando en el tema, a la insurrección comunera se le ha negado su importancia política y revolucionaria que tuvo para la historia de Colombia, ya que fue el movimiento de masas que inició la resistencia al poder español y es un ejemplo indeleble de valentía y lucha. Cansados de los vejámenes, las medidas despóticas y los gravámenes impositivos que durante tantos años se acumulaban sobre la clase popular, los comunes del siglo XVIII se rebelaron contra la opresión de la Corona y unieron sus fuerzas para demostrarles a sus tiranos que una revolución era posible, porque de la resistencia pasiva y desinteresada pasaron a la sublevación armada; la poderosa tormenta de rebeldía que se desató en varias poblaciones, demostró incipientemente la capacidad de combate de los dominados y fue el primer gran paso hacia la independencia nacional del imperio Español que se consumó cuatro décadas más tarde.
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