La enseñanza de la historia en el ámbito escolar, ha sido por las ultimas décadas un ejercicio que los maestros e historiadores han repensado y reconfigurado constantemente, donde ciertas tendencias se mantienen en auge pero a medida que surgen críticas en sus enfoques, teorías y metodologías, van siendo remplazadas por otras que pueden innovar la enseñanza y el aprendizaje de la historia. Este propósito se ha mantenido con la objetivo de hallar la forma mas pertinente y adecuada de utilizar la disciplina histórica en su potencialidad e importancia.
En esa tarea, se han apreciado tendencias que se concentran en aspectos de la disciplina misma, o enfocadas a la pedagogía, la psicología y al proceso cognoscitivo. Estos últimos se han ocupado del análisis de las fases evolutivas y la manera como en cada fase debería suministrarse un conocimiento acorde con la respectiva edad del estudiante. Otros casos se ha ocupado de los problemas pedagógicos de la enseñanza considerando con énfasis la relación que existe entre el maestro-alumno. Asimismo, se han establecido tendencias que sugieren que es necesario utilizar instrumentos investigativos que usan historiadores para su enseñanza. U otras tendencias fortalecen y enfatizan el saber histórico rescatando algunos de los avances en el campo de la historia popular y la historia Oral.
No obstante, y de manera constante en todas las tendencias se prescribe como labor de la enseñanza de la historia que sea una herramienta emancipadora y de formación política, ya que proporcionan al estudiante elementos de juicio para comprender la realidad y tomar conciencia de su papel en el proceso de su transformación. Sin embargo, no siempre fue así, en el siglo XX en Colombia la enseñaza de la historia tenia un marcado enfoque hacia la historia "oficial" o de " bronce" como algunos historiadores las llaman, las cuales se enfocan en indagar por las vidas y obras, de próceres, de héroes o de batallas, que representaban la conformación del Estado-Nación colombiano luego de la independencia de la Corona Española, creando cierto tipo de identidad, nacionalismos y una especifica formación en valores. Debido a esto y por varias décadas, la historia fue enseñada con criterios de interpretación heroica y episódica, evidenciándose la ausencia absoluta de análisis crítico. Por medio de ella se ha querido dar a los alumnos una visión distorsionada y muchas veces falsa de nuestro proceso histórico obviamente derivada de los intereses de las clases dominantes de darse una imagen de "legitimidad". Esta tendencia histórica se presentaba en la escuela de forma memorística y parcializada, creando sesgos en la interpretación de los hechos históricos, con el fin de sustentar desde la academia el andamiaje ideológico de los dominantes. De hecho, "puede decirse que la enseñanza de la historia cumple un papel de conformación de la identidad nacional en cualquier sistema educativo, y dicha identidad nacional se estructura siempre en oposición a otros grupos sociales"[1]
Ahora bien, en el aspecto meramente didáctico, el texto de Historia ha sido el recurso mayormente utilizado para transmitir los conocimientos y se ha convertido en una verdadera camisa de fuerza, tanto para el alumno como para el profesor, no permitiéndoles desarrollar una labor que amplié la relación pasado-presente que brinda la historia. Dichos textos no hacen otra cosa que reflejar la interpretación heroica y condicionante de la historia. Sobre lo anterior comenta el historiador colombiano Darío Jaramillo: "Aunque es cierto que la cartilla o manual de historia es lo primero del pasado colombiano que enfrenta cualquier estudiante de escuela primaria y secundaria, ellos son un resultado final de la investigación histórica, una especie de extracto destilado con el exclusivo propósito de torturar la memoria y simultáneamente adormecer el sentido crítico y la imaginación de los estudiantes".
Observamos en los manuales de historia y su reproducción en lo que se enseña, que sigue atada a viejas concepciones con obsoletos puntos de vista como el memorístico, ignorando los importantes debates y avances del conocimiento histórico. Sin embargo, dichos avances se han generado en la investigación, en el conocimiento disciplinar, puesto que la investigación histórica en los últimos decenios ha adquirido diversos matices y ha ampliado sus objetos de estudio, pues se han especializado los campos en la historia, como el económico, el político, el social o la demografía. Desarrollando una especialización en el interior de dichos campos ampliando la historiografía[3] en sucesos que planteen nuevos objetos investigativos. Lo cual favorece la compresión de diversos problemas contemporáneos. A su vez, la historiografía reciente ha ampliado los discursos para entender desde diferentes voces una temática o suceso histórico, lo cual posibilita la adquisición de diversos puntos de vista dependiendo la posición que el historiador tome (Materialismo histórico, historia comparada, historia subalterna, historia de las mentalidades, la escuela de los anales, historia económica, etc.)
Pero hay que aclarar que la historia que se investiga no es la misma que se enseña, pues la metodología del historiador busca una interpretación de los hechos pasados de forma minuciosa y siguiendo parámetros de credibilidad a sus aseveraciones, como las fuentes primarias, las evidencias escritas y las fuentes orales, analizado detalle por detalle, para esclarecer los hechos y dar resultados a las investigaciones. Siendo diferente la enseñanza de la historia, pues no es preciso detallar los hechos uno por uno, sino que debe brindar aspectos que proporcionen generalidad y síntesis.
A su vez, Mario carretero platea que existen tres representaciones de pasado, "por una parte, el registro de la historia que aparece en la escuela (historia escolar) Por otra parte, el de la historia cotidiana, como elemento de una memoria colectiva que, de una u otra forma, se inscribe permanentemente en la mente y en los cuerpos de los miembros de cada sociedad, y articula relatos compartidos en torno a la identidad y las creencias comunes. Por último, existe la historia académica o historiográfica, que cultivan los historiadores y los científicos sociales, de acuerdo con la lógica disciplinaria de un saber instituido bajo condiciones sociales e institucionales especificas"[4].
En este caso, es evidente que la propuesta que en este blog se sitúa en los registros de la historia dedicados a la formación en la escuela.
Alejandro Mojica, Octubre del 2009, para la Universidad Pedagogica Nacional, Fragmento de Monografía de Grado.
[1] CARRETERO, Mario. Construir y Enseñar las Ciencias Sociales y la historia. Ed, Aique. Buenos Aires. 1999. p 21.
[2] CARRETERO, Mario. Enseñanza de la Historia y memoria Colectiva. Paidós. Buenos Aires2006. p 14
[3] Según Renán Vega, por historiografía en sentido genérico, suele entenderse la producción de libros o investigaciones históricas en un periodo o espacio determinado, a su vez se entiende por el estudio de la producción histórica. Para aclarar el término de historiografía y ampliar la bibliografía acerca del tema, leer a Renán Vega Cantor en Historia: Conocimiento y enseñanza. Ed Antropos. Bogota. 1999. p 45-49.
[4] CARRETERO Mario. DOCUMENTOS DE INDETIDAD La construcción de la memoria histórica en un mundo Global. Ed Paidós. Buenos Aires. 2007. p 36.
[5] REYES GONZÁLES José. Enseñanza de la Historia en la escuela actual. Ed Paidos. México. P56.
LA INSURECCIÓN DE LOS COMUNEROS: un ejemplo de lucha
Por: Arturo Stevenson.
Por causa de la conmemoración del bicentenario de la independencia en nuestro país, se ha despertado un gran interés por adelantar investigaciones sobre los hechos que marcaron este crucial suceso; sin embargo, se hallan una gran variedad de interpretaciones que evidencian una repetición del mismo discurso histórico que se plantea en las escuelas, universidades y a nivel de instituciones oficiales, éste busca almacenar en la memoria de los lectores datos superficiales, sin vinculación con el presente y reducido al ámbito de sus intereses políticos, los cuales se comprimen a un recuento de los acontecimientos sin una perspectiva crítica y al margen de las contradicciones sociales y sus luchas.
Las investigaciones históricas deben ser la herramienta que permita interpretar nuestro presente sobre la base de conocer el pasado, desentrañando los errores anteriores para no cometerlos en nuestros días. Pueden brindar claros ejemplos que describen situaciones, que aunque pasadas, tienen un estrecho vínculo con hechos que se vivencian al corriente. Este conocimiento juega un papel esencial en la formación de sujetos históricos y políticos, capaces de cimentar una visión crítica y reflexiva acorde con las necesidades que las actuales condiciones imponen. Lo referimos como una necesidad para que el lector no tome la historia como algo ajeno a su existencia, sino que cree conciencia de que todo lo acontecido en el pasado, directamente, ha sido el causante de su presente; a su vez, que es parte fundamental para la transformación de la misma, en síntesis, que se sienta parte activa de la historia.
Por consiguiente y entrando en el tema, a la insurrección comunera se le ha negado su importancia política y revolucionaria que tuvo para la historia de Colombia, ya que fue el movimiento de masas que inició la resistencia al poder español y es un ejemplo indeleble de valentía y lucha. Cansados de los vejámenes, las medidas despóticas y los gravámenes impositivos que durante tantos años se acumulaban sobre la clase popular, los comunes del siglo XVIII se rebelaron contra la opresión de la Corona y unieron sus fuerzas para demostrarles a sus tiranos que una revolución era posible, porque de la resistencia pasiva y desinteresada pasaron a la sublevación armada; la poderosa tormenta de rebeldía que se desató en varias poblaciones, demostró incipientemente la capacidad de combate de los dominados y fue el primer gran paso hacia la independencia nacional del imperio Español que se consumó cuatro décadas más tarde.